jueves, 16 de abril de 2009

Roaming aimlessly Madrid (unfinished keepsake)

Sabrina y yo nos despedimos en San Esteban de Gerekiz. Como siempre, yo me había sentido nervioso por el protocolo. ¿Sería un abrazo? ¿Un beso en cada mejilla? ¿Un apretón de manos? Si las despedidas no fuesen cosa de dos, yo optaría por un simple ademán, sin contacto físico. Es más simple, más elegante. Es nostalgia del sombrero; recelo por un espacio vital que se propala exponencialmente como una herida infecta antes de la supuración.

Habíamos trazado tres etapas juntos, charlando durante los breves descansos, por las noches en los albergues, agotados bajo las estrellas. En Deba, cayendo la tarde, con una copa de vino vasco para acompañar los pintxos de bacalao, me habló de las navidades en Austria y de los niños a quienes enseñaba sobre geografía y matemáticas. Cerca de Olatz, mientras rellenábamos nuestros botes con agua de un arroyo, nos hicimos confidencias sobre el chocolate y las olivas que habíamos comprado en Eroski por una nada. Su risa era blanda, inocente, y a veces parecía no encajar con mi silencio. Había querido contarle cómo el rumor del viento entre los árboles me recordaba al mar, y cómo el mar me recordaba tantas otras cosas, pero presentía inútil franquear luego esos cuatro o cinco metros que el ritmo zanjaba por instinto entre nosotros.

Durante el descenso hasta Markina-Xemein me explicó que llevaba un protector en su rodilla izquierda a causa de una antigua lesión; todavía debíamos cubrir poco más de quince kilómetros hasta el monasterio de Santa María de Ziortza y ella ya estaba cansada. Los últimos tramos los recorrimos amparados por la luz de mi linterna.

No sería la última vez que guiaría a una chica exhausta hasta un destino común.

martes, 14 de abril de 2009

Roaming aimlessly Madrid (flume)

Primero las disculpas.

~Disculpas.

La mentira fue mentira; o, dicho de otra forma, es mentira que mentí. Fue por cansancio, por hastío, quizá por diversión. Ahora no me parece divertido. Cierto fue que cerca tuve a un primo; cierto también que todo viaje tiene dosis de mamadas y hay que sorbérselas como un niño los mocos. Entonces, intentando ponerle remedio al asunto, volvamos a Madrid a ver si esto sigue andando.

Digamos que los domingos huelen a meados en Madrid. Meados, meados. El Barrio de las Letras apesta a meados por la madrugada, cuando no hay nadie rondando. La Gran Vía, meada. Las afueras del Reina Sofía, meadas. El Museo del Prado, meado. La puerta del hostal, cerrada. Y yo tenía ganas de mear.., Compadeciéndome, la recepcionista me dijo que debía esperar hasta las 13:30 para poder usar la habitación (ya después aprendería a —como los madrileños— mear la ciudad), pero que podía dejar la mochila e irme a dar una vuelta.., claro, con el lastre de dos noches sin dormir, con lo único que deseaba era acostarme. Todavía tengo seis días, pienso, en este sitio (tan pocos, tantos para demasiado —pero no quiero pensar, sólo escribo) y vámonos, ahí veremos qué pasa. Pisar las citas en letras doradas sobre el adoquín. "En esta casa vivió y murió Don Miguel de Cervantes Saavedra", en una placa, bajo la cornisa. Los ojos rojos, fatigados. Una infusión de menta en Pans & Company, el monumento a Colón, la enorme bandera roja y amarilla, los semáforos para peatones que suenan como pollitos de feria digitales.. Tuit, tuit, tuit, camina, camina, dicen, estás en Madrid, carajo, ¿cómo te atreves a estar cansado? Lo sé, lo sé, respondo. Sólo vine a ver el Guernica, me repetía, si acaso, como excusa.

La lista era tan breve porque llegué a Madrid huyendo de mi cerebro, pero el hijoe'puta me siguió. Porque el tiempo se acorta, porque las cosas parecen agonizar y la gran ciudad con su movimiento grasoso y pesado me asquea. ¿A qué chingados vine? 'mtāmadre..! Picasso. ¡Sí, Picasso! Juan Gris, Lipschitz.., me repito, me repito, Hay que ver todo, cumple tu función, eres un turista, no te hagas pendejo, que no traigas camarita no te exime.., Anda, súbete al Madrid VISION, visita los grandes monumentos porque ni de coña vas a entender cómo funciona la gente, para eso tendrías que vivir aquí por años, por décadas, haber nacido aquí para entender por qué te mira con esa boquita de desprecio cuando vas por la calle tan mal vestido y despeinado, pitando el cigarrillo y pitando también los pensamientos. Vale, al Bar Roaming del hostal que sólo son 10€. No seas arisco que aquella gringa está maja y seguro se pone hasta la madre. Anda, no te finjas. Se auténtico, se único, únete al flujo.. Pero no quiero. Esto es un error. Me devolvía devolviéndome a paso lento, estorbando a los atletas matutinos, a las ancianas franquistas, a los homosexuales con sus Cocker Spaniels, a las parejas y sus carriolas rumbo al Palacio de Cristal. Esto es un error, en Gernika-Lumo se estaba más a gusto, y apenas daban las nueve.

En el Paseo de Recolectos (aunque esto fuera más tarde, otro día quizá) apareció Hanashi, luminoso por las copas, standing on a wooden box, silvery from toe to toe, him; y sonriente, frugal bodhisattva, cantó perfectamente quieto:

Ahoy! the sailor went
thru the wind stream yellin'
Ahoy! the sailor went, and went..

What difference does it make,
wailed the oak-mouthed girl,
to be cast-away or be cast-upon?

Ahoy! the sailor goes
on the brink aloof the rose is torn,
Avoid, the sailor goes
any difference at all!

What difference does it make,
sighed the pale-haired girl, anyways?
Knowe're jus'light travellin' light..

O, but Heed! the sailor goosed
with a gaze as still as rock
as he seized 'er by the waist
to wick their rangy selves,
All this violence in your skin!

There's eternity thawing
and the lamp goes swingin'
swingin' thru their slough..

Quise aplaudir, pero me contuve. Su mirada era de una tristeza bovina cuando bajó de la caja para acercarse, y no había nadie alrededor. "I'f bæn El Kijoute, Velázkæs, Durrero," me dijo alargando la mano para estrechar la mía, fría al tacto, "but I start'das a mime, u sæ? Same shæt. Roun' here you'f got to vocalize, boæ. VO-CA-LI-ZE. For the turists. Thos' shtuppid f'uckups, boæ. They give you the stare, yo now? The Stare, 'm shur you'f sæn it. I'nog yo, boæ; I'nog da like.., Hey, has any cigarettes?" Sure, dije ofreciendo la cajetilla; no había necesidad de ser grosero. Él levantaba los talones y agitaba las piernas. Parecía impaciente. "Dig la Castellana? I don'like Recolectos, mak'sme nerbooze", y sopló el humo sobre mi cabeza. "Half-a-mile of krap, boæ, big time! Gotta-get-away, 'mæn.. Gotta-get-away."

Mis primeras impresiones carecen de dinamismo y por ello son —como diría algún amigo— mera falacia en plural. Son materia del fingimiento, de la fingición supuesta, asemántica. Aterido por la inminencia del escaso ingenio, por lo demás irrelevante, resulta imprescindible reconfigurar el esquema, redefinir la correcta proporción (y sí, darle vuelta) para poder decir puerilmente algo que no tendría porqué ser tan complicado. Hablar del ser, del ser humano quiero decir; hablar de él y cómo ocurre y es ocurrido. El autor, por ejemplo, habla de sí, da de sí, lo que de humano tendría si no fuese autor; sus personajes, por el contrario, hablan de ellos y dan de ellos lo que de autor tuviesen si fueran humanos. Más allá de retorcer la sintáxis, es sólo un juego especular. Sin solución posible, el reflejo acude al crepitar de una voz consumada, y consumida, que se balancea entre narrar una realidad parca y estéril, y el rumiante infortunio del discurso anfisbénico revestido con esa brillantina espontánea que se adhiere a los tejidos luego de una noche de embriaguez y las lentejuelas en toda su imbécil anacronía. Ya opaco, se avergüenza de sí mismo. No tiene remedio. Quisiera, y esto lo confiesa sólo en la intimidad embrutecida que el hastío gesta entre dos viejos camaradas, no ser capaz siquiera de levantar la pluma. Daría la vida por el valor de reventarse el cráneo. Creyéndose apto para concebir lo inconcebible, se abstiene de crear. Sabe, afligido, que su creación retorna siempre —como al término el Todo a sus partes para diferenciarse de la Nada y observar las leyes indispensables de asimetría— a la dubitación genética, al impulso neutro que evade cualquier sentido. No es más un problema semántico tanto como sea un estado inconcluyente en la materia. Más cercano al desbalance protónico, cuyo tratamiento atenta contra su propia existencia, que al movimiento concéntrico que lo ha provocado, se centrifuga para invadir la periferia en un intento por afianzarse, fruto de la desesperación, al absurdo magnético que se le tiene vedado. De la suntuosidad en su método sólo extrae un brebaje amargo e inefectivo. Luego se complace, aunque lamenta admitirlo, en su fracaso. Lo considera justo, y en la intuición de una deuda cósmica ofrenda los sinsabores de la labor exangüe a un espectro de ídolos irrisorios que lo vigilan para impedirle cualquier clase de arrepentimiento. Así, incapacitado para el aprendizaje, se desintegra.

"Yo'sæm blue, boæ", siguió después, salteando la mirada como al azar, "Bright blue. Like those brunneras in the gardæn, the Ræl Gardæn, have you sæn'em?"

Y Madrid se antojaba perezosa, en los quioscos de revistas, en las esquinas con la gente adormilada esperando su verde, en los breves autos que recorrían las avenidas, perdiéndose luego entre el concreto casi sin hacer ruido.



viernes, 3 de abril de 2009

Lisboa, como não te sonhar?

Como não te sonhar?

Senhora das Horas que passam, Madona das águas estagnadas e das algas mortas, Deusa Tutelar dos desertos abertos e das paisagens negras de rochedos estéreis – livra-me da minha mocidade.

Consoladora dos que não têm consolação, Lágrima dos que nunca choram, Hora que nunca soa – livra-me da alegria e da felicidade.

Ópio de todos os silêncios, Lira para não se tanger, Vitral de lonjura e de abandono – faze com que eu seja odiado pelos homens e escarnecido pelas mulheres.

Címbalo de Extrema-Unção, Carícia sem gesto, Pomba morta à sombra, Óleo de horas passadas a sonhar – livra-me da religião, porque é suave; e da descrença porque é forte.

Lírio fanando à tarde, Cofre de rosas murchas, silêncio entre prece e prece, enche-me de nojo de viver, de ódio de ser são, de desprezo por ser jovem. Torna-me inútil e estéril, ó Acolhedora de todos os sonhos vagos; faze-me puro sem razão para o ser, e falso sem amor a sê-lo, ó Água Corrente das Tristezas Vividas; que a minha boca seja uma paisagem de gelos, os meus olhos dois lagos mortos, os meus gestos um esfolhar lento de árvores velhinhas –ó Ladainha de Desassossegos, ó Missa-Roxa de Cansaços, ó Corola, ó Fluido, ó Ascensão!...

Fernando Pessoa, O Livro do Desassossego

sábado, 28 de marzo de 2009

Madrid revisitada, no

Angus Hanashi, lunático y bodhisattva autor del famoso Unilluminiverse, ate?, dice:

"Oh, great dim of lite-nigh doff
with yar awry face, wi' yar cosmic jaw,
feel, oh Eel, thy white pace:

Once all trust's lost
and credibility's gone
ever-and-thing we'll believe!
cause HERE AND NOW
reversely undeniably,
are NOWHERE!"

Y había que abrir los ojos. Abrirlos bien abiertos, sin parpadear, hasta que se abra el cráneo como una maleta. Pararse de cabeza para aliviar los coágulos del juanete, beber leche con miel todas las manhanas, tragarssel silencio del invierno en el desierto; escuchar, pero hacerlo deveras, destilando el flujo ronroneante del plasma por las venas. Plas, mas.. Plas! No, no es un error, os lo juro. No puesser un error porque responde al Flujo y porque el Flujo es el Plasma y porque el Plasma jamás no-podrá ser un error. La gran cabeza del minosaurio se ha desvestido frente a la virginal bhikkhunis para masticar las drupas rancias del yin xing milenario y así poder purificarse de la abstinencia. Escuchad entonces, escuchad! Mamad con paciencia y sin pánico el néctar podrido de la Historia. Mamad, mirad! Mamad!

martes, 24 de marzo de 2009

Madrid de Gris

No se puede hablar de tanto con tan poco, ni se puede hacer tan poco con tanto. Confundirse, sin duda; andarse en línea recta hasta llegar a la Cibeles, también, quizá; o vaya, que si no estuviese aquí, uno podría dárselas de entendido e ir a por unas cañas con los amigos, con la tía que nos ha guiñao el ojo, con el primer hijo de vecino que se cruce pidiendo un cigarrillo, papel para liar, algunos céntimos, que ¿para dónde el Bernabéu? y ¿os habéis fijao..? porque hay que impresionarse un poco, al menos, por respeto.

Hagamos memoria. Bus de la 1:30am Bilbao-Madrid, cansadísimo de andar de piernasuelta todo el día anterior, ya no veía la hora para llegar al hostal y despaturrarme de principio a fin en la cama que tenía ya reservada. Me miraba la autovía E-5, A-1, con todos esos sitios que ya no veré, alegre porque no entramos a Burgos (ciudad que aborrezco con el puro nombre.., porque, ¿os habéis fijao alguna vez cómo las ciudades tienen mucho de su nombre y hasta se comportan como suena?), y la negrita centroamericana que no sabía cómo reclinar su asiento, bah, puras idioteces, mientras me hacía.. total, que el plan era perfecto. Llegar a las 6am, ir al hostal, dormir.

No, eso ni importa.

Tengo que una confesión que hacer, espero no les.. mm.. nah, bueno..

El asunto es que todo esto del viaje es pura mamada. Nunca me subí a ese avión, nunca crucé el Atlántico, nunca he visto nada de lo que he estado escribiendo.

Estoy en Zacatecas, hospedado con mi primo desde febrero, doy clases de Microsoft Office para amas de casa.

Lo siento. Cuídense.

sábado, 21 de marzo de 2009

Jazz erakan egon gaineko Madril eta agur Bilbo, agur!

El aterpetxe de Bilbao es lindo, es barato y es enorme. Gracias a Sabrina he podido hospedarme ahí una noche (porque uno no puede llegar a los albergues sin su carnet de alberguista, y para tener uno hay que ser, primero, alberguista, y segundo, mucho más organizado que yo, pues que uno siendo extranjero debe hacer una cantidad alucinante de trámites y burologísticas para obtenerlo) y la he pasado muy bien.

Me fui la noche a escuchar un poco de jazz gratuito en un chunche municipal (resulta que hay ciclos de jazz en todos lados -jazz del bueno, no las desgracias que uno tenía que escuchar en la Casa Amarilla, allende en Monterrey- porque en Trento había, y en Trieste igual, en San Sebastián hay un festival completo, y así, ya imaginarán, en cada punto, una opción) como quien va a la casa del vecino cuando no hay nada más qué hacer. Total, cuarteto neoyorkino, un tal Eduard Perez, bajo y líder, plus sax tenor, guitarra y batería. Que yo no sé nada de jazz.., Bueno, de hecho sí sé algunas cosas, sobre todo porque he leído a varios autores que gustan del género, como Murakami y Cortázar y, obviamente, Kerouac.. y vaya, con esas descripciones, "Yass, yass!", Dean was yelling and rubbing his belly, and "Go, go, go!", I followed, and everybody was high and on, and on.., así que me senté muy chulo con mi libretita fingiendo ser un reporter de algún sitio/revista y aparenté todo el concierto estar escribiendo una reseña, que de hecho, por inercia, escribí. Me la pasé muy divertido (a pesar de un par de baladas que nomás de apretarlas un poquito les escurría, deja tú miel, crema batida con betún de azúcar y lecherita) cambiando de sitio y haciendo frenéticas anotaciones y llevando el ritmo dispar con el pie y con la cabeza y con las manos como si supiera lo que estaba haciendo, e incluso algunos me seguían con la mirada como pensaran: "Pobre tío, cree que le creemos que es algo de algún lado", y a mí qué me importaba. La noche de Bilbao era fresca, había que darse un buen be y uno que otro bop para entrar en el tono, y allá iba el tenor con un reflujo que parecía salírsele por las orejas cuando alzaba las quintas y los cimbales se hacían como la fuente del Guggenheim, fffzzz, ppfffsss, rr-trac! toom, tooom-tpzz.. y volvía la guitarra aguijoneándose los acordes como avispa en pasón de MDMA, trastadas y trasteados, los solos, y clap, clap, clapping los finales de tres fueron buenos, y la gente muy cordial les aplaudía más el esfuerzo que la calidad, porque ya siendo muy ojetes, no fueron tan, tan buenos. Yo después lamenté mucho no haber tenido la suerte de toparme una tocada de Lisäbo o de 12twelve (estos últimos ya desaparecidos), so qué remedio, había que seguir la noche tras la cena, un café, las escaleras del metro de Bilbao como si las hubiese diseñado Escher que daban vértigo y las chicas, oh sí, tantas chicas.

Quise quedarme una noche más a ver si me animaba meterme a una exposición de Takashi Murakami que parecía interesante, pero al albergue arribó toda una colonia de sordomudos y los pasillos se llenaron de ggggsss, y uunnffffss, y ugugugu, y golpes de pecho y mano contra mano. A las tres de la madrugada uno se sentía en un psiquiátrico. Pero aprendí que los sordomudos tienen, además de su lenguaje de señas, un impresionante lenguaje corporal que no dudan en utilizar cuando lo necesitan. Sí, ingenuo que soy, nunca había visto a tantos juntos. 140 en total. Y gracias a ellos no pude hospedarme una noche más; los demás hostales, un robo con sus camas deprimentes y sus duchas corroídas con sarro milenario ¿por 40 euros la noche?, háganme el chingado favor.

Pero bueno, lo único que quería contar es que ya no voy a Santiago. Los tiempos, los tiempos. Quedará para la segunda ronda, que el Camino de la Costa no se me va vivo nomás me venga preparado para hacerlo (eso es, menos ropa, menos chamarras, menos cosas estúpidas como rasuradoras eléctricas y otras tantas pendejadas que me traje por inexperto y, sí, por supuesto, por pendejo), pero es que no era el plan original. El plan original de hecho incluía tantas cosas que ya no hice que mejor ni lo cuento, ja.

En unas 7 horas parte mi bus a Madrid y ahí veré si encuentro el Guernica que tanto me gusta, a mi primo perdido que me dé asilo y a ver qué sigue después: Córdoba, Badajoz, Lisboa, Sagres, y así.. lo que vénganos tu reino, hágase señor tu voluntad.

Agur, agur..

viernes, 20 de marzo de 2009

Gora Bilbo

Lo sé, lo sé.., Había dicho que no me conectaría hasta Compostela, pero Bilbao me ha cogido por las pelotas y tuve que venirme acá a revisar mi status. Para mi sorpresa, todavía tengo unas cuantas monedas de oro en los bolsillos y me ha subido un punto la stamina.

Cinco días en el camimo. 160 kilómetros. Días de sentirme medieval. Estoy hilarando endorfinas con cada paso. Esto parece un telegrama. Brutal.

Más Cantábrico del que me pude imaginar y colinas, colinas, colinas con millones de pinos marinos y pinos normales y ganas enormes de que alguna guía mencione algo sobre la flora y la fauna de la ruta; pero no, que si don Archipiélago de Turúndumu construyó su ermita hace cuatro o cinco siglos, que si fray monseñor de Mamarraculo se la come, que si el papa se tiró a una tía que era bruja por aquí cuando la Santa Inquisición. Me cago en la ostia. Literalmente. Entonces uno debe andar adivinando e inventándose nombres. A unos pajarillos que vuelan haciendo 'eses' los he llamado Qüoblaxs, tantos caracoles (Ifgunats), todos en espiral, lombrices de medio metro (Xuvics), eucaliptos (esos sí me los sé) y una pluma mitad pelo mitad pluma, los corderos, las ovejas, las chivas y las cabras, el caballo que se comió mi primer cayado -uno de madera roja y líquenes que el mar quiso robarme (ah, qué idiotez)-, y el nuevo que parece más un báculo que otra cosa, recto de pino color cobre y verde; y la mochila sigue pesando lo mismo. Ya lo sabía, que mi cuerpo desnutrido se haría más resistente con los kilómetros sin importar la inanición (¿así se escribe?)..

Saliendo de Zumaia me topé con Sabrina, una austriaca que había comprado la misma marca de olivas que yo y que anda caminando para dejar de comer chocolate, su gran vicio. Tres días de clases de español, vinos vascos, risas y barro en los senderos. Apenas ayer nos despedimos (ella quiso pasar la noche en Morga, unos 20 kilómetros atrás) y yo seguí hasta Bilbao, porque quería ver el atardecer desde Iturritxualde: todo el espectro de rojo a añil que pueda uno imaginarse sobre las cordilleras; más abajo, la ciudad apenas encendiéndose, y a mi espalda una tercia de Etarras ocultando un cadaver. Saludé, me miraron y confabularon en esukera mi desaparición. Pero claro, si ando con báculo es porque soy peregrino, y aquí a los peregrinos se les respeta. Hoy a la policía a reportar el crimen. Antes, en Goikolexalde, llegué a una taberna cerrada y llamé a la puerta pidiendo una caña. Ha salido una anciana. Bancas de piedra, cerveza de barril, lonchas de jamón serrano, que lo viejo no me impide sentirme un niño y no tener corcel no me puede para creerme un caballero andante, que miren y traigo en prenda un lazo amarillo. Hoy soy mitad mago, mitad ladrón. Luego ya veremos.

Agur.