sábado, 21 de marzo de 2009

Jazz erakan egon gaineko Madril eta agur Bilbo, agur!

El aterpetxe de Bilbao es lindo, es barato y es enorme. Gracias a Sabrina he podido hospedarme ahí una noche (porque uno no puede llegar a los albergues sin su carnet de alberguista, y para tener uno hay que ser, primero, alberguista, y segundo, mucho más organizado que yo, pues que uno siendo extranjero debe hacer una cantidad alucinante de trámites y burologísticas para obtenerlo) y la he pasado muy bien.

Me fui la noche a escuchar un poco de jazz gratuito en un chunche municipal (resulta que hay ciclos de jazz en todos lados -jazz del bueno, no las desgracias que uno tenía que escuchar en la Casa Amarilla, allende en Monterrey- porque en Trento había, y en Trieste igual, en San Sebastián hay un festival completo, y así, ya imaginarán, en cada punto, una opción) como quien va a la casa del vecino cuando no hay nada más qué hacer. Total, cuarteto neoyorkino, un tal Eduard Perez, bajo y líder, plus sax tenor, guitarra y batería. Que yo no sé nada de jazz.., Bueno, de hecho sí sé algunas cosas, sobre todo porque he leído a varios autores que gustan del género, como Murakami y Cortázar y, obviamente, Kerouac.. y vaya, con esas descripciones, "Yass, yass!", Dean was yelling and rubbing his belly, and "Go, go, go!", I followed, and everybody was high and on, and on.., así que me senté muy chulo con mi libretita fingiendo ser un reporter de algún sitio/revista y aparenté todo el concierto estar escribiendo una reseña, que de hecho, por inercia, escribí. Me la pasé muy divertido (a pesar de un par de baladas que nomás de apretarlas un poquito les escurría, deja tú miel, crema batida con betún de azúcar y lecherita) cambiando de sitio y haciendo frenéticas anotaciones y llevando el ritmo dispar con el pie y con la cabeza y con las manos como si supiera lo que estaba haciendo, e incluso algunos me seguían con la mirada como pensaran: "Pobre tío, cree que le creemos que es algo de algún lado", y a mí qué me importaba. La noche de Bilbao era fresca, había que darse un buen be y uno que otro bop para entrar en el tono, y allá iba el tenor con un reflujo que parecía salírsele por las orejas cuando alzaba las quintas y los cimbales se hacían como la fuente del Guggenheim, fffzzz, ppfffsss, rr-trac! toom, tooom-tpzz.. y volvía la guitarra aguijoneándose los acordes como avispa en pasón de MDMA, trastadas y trasteados, los solos, y clap, clap, clapping los finales de tres fueron buenos, y la gente muy cordial les aplaudía más el esfuerzo que la calidad, porque ya siendo muy ojetes, no fueron tan, tan buenos. Yo después lamenté mucho no haber tenido la suerte de toparme una tocada de Lisäbo o de 12twelve (estos últimos ya desaparecidos), so qué remedio, había que seguir la noche tras la cena, un café, las escaleras del metro de Bilbao como si las hubiese diseñado Escher que daban vértigo y las chicas, oh sí, tantas chicas.

Quise quedarme una noche más a ver si me animaba meterme a una exposición de Takashi Murakami que parecía interesante, pero al albergue arribó toda una colonia de sordomudos y los pasillos se llenaron de ggggsss, y uunnffffss, y ugugugu, y golpes de pecho y mano contra mano. A las tres de la madrugada uno se sentía en un psiquiátrico. Pero aprendí que los sordomudos tienen, además de su lenguaje de señas, un impresionante lenguaje corporal que no dudan en utilizar cuando lo necesitan. Sí, ingenuo que soy, nunca había visto a tantos juntos. 140 en total. Y gracias a ellos no pude hospedarme una noche más; los demás hostales, un robo con sus camas deprimentes y sus duchas corroídas con sarro milenario ¿por 40 euros la noche?, háganme el chingado favor.

Pero bueno, lo único que quería contar es que ya no voy a Santiago. Los tiempos, los tiempos. Quedará para la segunda ronda, que el Camino de la Costa no se me va vivo nomás me venga preparado para hacerlo (eso es, menos ropa, menos chamarras, menos cosas estúpidas como rasuradoras eléctricas y otras tantas pendejadas que me traje por inexperto y, sí, por supuesto, por pendejo), pero es que no era el plan original. El plan original de hecho incluía tantas cosas que ya no hice que mejor ni lo cuento, ja.

En unas 7 horas parte mi bus a Madrid y ahí veré si encuentro el Guernica que tanto me gusta, a mi primo perdido que me dé asilo y a ver qué sigue después: Córdoba, Badajoz, Lisboa, Sagres, y así.. lo que vénganos tu reino, hágase señor tu voluntad.

Agur, agur..

2 comentarios:

Alessa dijo...

Y vuela, vuela...!

(pero regresa dejándote contigo)

Todas las suertes del mundo, E.

Miaulina FaMale dijo...

mi cariñito!!
què feliz me pone leerte esta mañana!! què alegrìa leerte asì, conociendo ese otro lado de mi erizo preferido!!

un gran beso amigo, y no dejes de comer unos churros con chocolate en mdrid.

te quieroooooooooo!!!