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martes, 17 de febrero de 2009

La dansa de la realitat, part tres

Tic-tac:

Quiero empezar hoy con una frase un tanto pedante, fruto de arduas y concienzudas reflexiones andarinas (hasta la voy a poner entre comillas para que se vea más importante):

"La grandeza de una nación sólo puede ser explicada por Mendel."

Y no me refiero a un sentimiento genocida (ya bien aclarado está ese punto), sino a que el gran problema de los paìses de América (y lo que diferencia y explica a los USA, siendo los grandes exterminadores) es la cantidad obscena de mal mestizaje que hemos padecido. Daño histórico irremediable. No hay pobreza más grave para un pueblo que no tener una genética què defender. Además, pareciera ser inteligencia trascendental. ¿Cuàntas culturas evaden el mestizaje? ¿Y por qué? Porque saben que la sangre se diluye, y con esa disolución se adelgazan las virtudes. Si se es muy afortunado, se mezcla lo mejor y se mejora; si no, sólo hay deterioro. Claro, no estoy diciendo que la pureza deba ser monocromática. Cierto grado de mestizaje es necesario para mantener una variedad saludable de genes. De eso se encargó el imperio latino. Hicieron una especie de "blur", valga la analogía photoshopesca, al caucásico europeo, disimulando sus aristas y a la vez homogeneizàndolo, y quizá con ello definieron los límites de su propio material genético, en donde toda mezcla realizada dentro de esos límites serviría para mantenerlo sano y perpetuarse. Basta dar un paseo por las carrers de Barcelona para notarlo.

Para el mejicano, esto debería ser algo aburrido. A mí me ha aburrido. Estoy acostumbrado a una amplia gama de variantes toda vez que elijo granola antes que zucaritas, y aquí sólo hay corn flakes.


En tiempo real, hoy parto para la Italia, so I must hurry.


Adéu. (Avui no hi ha hordes de viatjants esperant el seu torn.)

lunes, 16 de febrero de 2009

La dansa de la realitat, part dues

Tic-tac:

Hace mucho que nadie me preguntaba: ¿Es francés su apellido? Oui, dije, como para hacerme el interesante. La damita, una especie de porcelana con ojos de jade aquamarino, sonrió pensando: "¿Cree que va a impresionarme? Tengo su pasaporte en la mano, monsieur." Todo era constricciòn en el aeropuerto del Distrito, un equilibrium precarius entre la prosaica actuación de la selecciòn mexicana y la alegrìa subterránea que precede al orgasmo. Mi cabeza palpitaba como labios de virgen en el asiento trasero. Pero, mon dieu!, ahora es tan temprano, la imagen se atasca a las sábanas y Nelly Furtado en el sonido local no ayuda mucho. Pero viene (!?) Rita Guerrero al rescate, ¿sí es Rita la que canta con Gotan Project, no? Y luego.. El brëkfast-paréntesis del bed & brëkfast. Five minutes, Turkish!

Divagaciòn total. Es lunes (ahora sé que empecé demasiado tarde esto, como los niños enamorats que alejados por sus inmutables guardianes se resisten estirando las manos sobre el hombro, entre la falda, se despiden desgarrados en llanto y pataleta, cuando ya es demasiado tarde), al hostal encallò una estampida de germanos petirrojos y franceses cefalicalvos. Las duchas dejaron de producir agua caliente; locura en los pasillos, horas mugiendo, agitación de colas impacientes. Yo me quedo con el cambio, cualquier cosa es mejor que las pinches gringas pendejas que tienen una F tatuada en la frente: no sé si de Facebook o de Fuck me.. o podría ser de:

(I'm-a) FUCKIN'-LOSER-'cause-I've-come-all-the-way-to-Barcelona-to-get-fucked-like-a-slut-by
a-hairy-macho-Spaniard-but-instead-I-got-too-drunk-to-do-anything-else-but-to-puke-the-
hell-out-of-myself-all-night-long-God-bless-America!

¿Tinto de la Rioja o Chardonnay? Eso fue lo que me ofrecieron en el vuelo. Qué amables. No tuvieron, sin embargo, la decencia de ofrecerme pasillo o ventanilla. Y por una arbitrariedad que opto adjudicada -¿me habrá reservado mínimo otra ida y otra vuelta?- a un bromista (¿podrìan quitar ese reggae tan elefantioso, please?) demiurgo, me tocó pasillo. Y digo, ¿cuántas veces va uno a cruzar sobre el Atlántico? Y no sé si lo dije o lo pensè, pero: Oye, tú, petit imbécile que te tocó la ventanilla y te la pasaste dormido TODO el puto viaje, ¿quieres cambiar lugares? Siempre demasiado tarde. Me consolè mirando a una chica rarísima (muy guapa, por lo demás) que compró cinco lugares para poder asumir la horizontalidad. ¡Sí, compró toda la fila de enmedio! Ni quiero hacer números, afortunados sean los millonarios porque de ellos es el reino de los cielos, literalmente. Tan linda ella, me recordaba a Cleopatra.

No hubo ventanilla. No vi el Atlántico. Hubo chica-sangre-azul y I'm not there. Nunca Bob se vio tan guapa. Si no han visto esa pelìcula y les gusta Dylan, tienen que verla.

Five more minutes, Turkish!

Tambièn que hace mucho no hablaba con alguien en inglés sin sentirme menospreciado por ser un "mejicanito". Las personas en Heathrow son amabilísimas, no tanto así los precios. "How many pounds do I get for two-hundred mexican pesos?", I asked. "Let's see", said the clerk, grinning as he typed something onto his computer. He'd be, I thought, un indito con sarape, sombrero y tequila bajo un nopal, if he was mexican. I mean, he had all the features we believe an Englishman should have. "That's 2.65 pounds", said he. And I was like, WTF!? Then I guessed I was being swindled, but to hell!, I just wanted a coffee and get on board the London-Barcelona flight. I received my few coins, tried to figure them out (for a moment I just couldn't understand what 'pence' meant -plural for penny) and went to the Krispy Kreme to buy me-self a nice, warm cup of coffee. Then I slipped outside to see the London sky and wondered how those blue waving eyes of Jén would look like under it. I was, in fact, feeling great!

And I finally understood what "Couches" are. They're buses.

¿Será que de ahí viene la palabra "coche"? Ya ven que dicen que "carro" viene de "car", así como "troca" viene de "truck". Ja.


Adéu. Hordes de viatjants esperen el seu torn.

domingo, 15 de febrero de 2009

La dansa de la realitat, part u

Tic-tac:

Alguna vez escuchè a Alejandro Jodorowsky hablar sobre 'la danza de la realidad'. Era la segunda vez que veìa La montaña màgica, en serpentina, comentada, sìlabas del psicomago màs charlatán del orbe. O no, total, ¿a quièn le va o le viene, adjetivos menos, adjetivos más? De lo que recuerdo, me he guardado una sincronía y la entonaciòn. Monorrítmico, se dice: de pronto miramos el pavimento y allá va esa lìnea en carrera hacia algún muelle -una mano, una sien-, fugitiva, misiva y argentina. Hay que verla cómo se escabulle: alegría enormísima de la lìnea. La saludamos con un gesto. Nos sonreìmos. Tres pasos despuès viene el trole, el anciano de los tamales con su triàngutlin, tlin, tlin.., ah, y aquella chica castaña que dice adiòs a un coche catorce metros más lejos y una nube que se pincha con la antena, se viene abajo el Hindenburg como condensado, un revoltijo de palomas cazadas al vuelo por el cambio de luces y uno se siente impelido a cruzar la calle, aunque ìbamos para el otro lado, ya qué va, la gente pasa y nos sigue y la seguimos.

Reminiscencias del Distrito.

El dìa anterior al vuelo me fui de pinta con un viejo, viejo amigo. Uno de esos que, por extraño que parezca, sigue ahì cuando casi acordábamos que no iba más. Pero así es él, demasiado amigo para explicarnos que todo había sido un malentendido y que desmalentenderlo iba a causar más desentendidos que simplemente dejarlo pasar entre trago y trago. Alegría enormísima de los amigos.

Después, a la carrera. La maleta, el taxi, el embotellamiento.

Iba, al fin, a subirme a un 747. Iba, al fin, a cruzar el Atlántico.


Adéu! Hordes de viatjants esperen el seu torn.